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Donde la ciencia y el ser humano convergen

Un equipo internacional de astrónomos ha constatado la existencia de galaxias hiperactivas en el Universo cercano, cuyas estrellas se mueven a una velocidad de más de 1.600.000 kilómetros por hora, una cifra que duplica la tiene el Sol en la Vía Láctea. Este descubrimiento "podría arrojar nuevos datos sobre la formación del cosmos", según aseguró hoy la Sociedad Astronómica Americana (AAS, por sus siglas en Inglés).

"Estas galaxias son muy pequeñas, pero el rápido movimiento de los cuerpos que la forman arroja una nueva luz sobre el proceso que siguieron estas nebulosas primigenias, mucho más pequeñas que la Vía Láctea, hasta alcanzar el tamaño que tienen en la actualidad", explica el director de la investigación, el profesor de la Universidad de Yale (EEUU), Pieter van Dokkum. En este sentido, subrayó que hasta el momento "no se conocía el modo en que evolucionaban estas galaxias en el Universo cercano".

El equipo que encabeza dicho trabajo, publicado hoy por la revista 'Nature', se basó en los datos ofrecidos por la sonda Hubble de la NASA, así como las informaciones recogidas por el telescopio 'Gemini' que, con ocho metros de longitud, permanece enclavado en el sur de Chile. Así, según Van Dokkum, las imágenes que el 'Hubble' tomó en 2007 confirmaron que esta galaxia constituía "una pequeña fracción del tamaño de las que podemos observar hoy en el universo desarrollado".

En este sentido, explicó que el espejo gigante que posee el "Gemini" permitió recoger suficiente luz como para determinar los movimientos de las estrellas mediante una técnica "no muy distinta" a la que la Policía utiliza habitualmente para captar la velocidad de los coches en la carretera. Asimismo, se sirvieron también de las observaciones "clave" recogidas por el espectómetro de infrarrojos del telescopio.

"Al observar esta galaxia, tenemos la oportunidad de echar la vista atrás en el tiempo y ver el aspecto que tenían estas nebulosas en el pasado, cuando el universo era todavía muy joven", afirma otra miembro del equipo, la profesora de la Universidad de Princeton (EEUU), Mariska Kriek. No obstante, los astrónomos confiesan que "aún resulta difícil explicar por qué se formó masivamente y el motivo por el cuál no es visible en el universo local".

Grandes galaxias a partir de la acumulación de estrellas

"Los centros de las grandes galaxias se formaron presumiblemente a partir de grandes agujeros negros que sabemos que aún existen en la actualidad", asegura Kriek. Por otra parte, para poder ser testigos de su desarrollo "con detalle", los astrónomos utilizaron una cámara con un ancho de campo de nivel 3 que se halla instalada en el telescopio de la NASA. En opinión de los expertos, los antepasados de estas constelaciones debían de tener unas propiedades espectaculares, "ya que se formaron a partir de una ingente acumulación de estrellas".

Por último, esta investigación revela que la mayoría de las galaxias luminosas en el universo temprano "son muy compactas", pero que "sorprendentemente" presentan masas estelares similares a las que tienen las galaxias elípticas en la actualidad. Así sus autores consideran que estas jóvenes nebulosas serán una pieza "fundamental" para la resolución de este "rompecabezas".

Las celebraciones del 40º aniversario del Apolo11 nos han traído a la memoria la que sin duda fue una de las mayores gestas de la NASA, por no decir de todo el siglo XX, lo cual ha reforzado la a menudo maltrecha imagen pública de la agencia estadounidense y de la exploración espacial en general. Pero, pasada la ebriedad del momento, también ha quedado en evidencia que la situación actual difiere mucho de la de aquellos tiempos de Guerra Fría. No sólo porque ningún hombre haya pisado la Luna desde que concluyó el programa Apolo, sino, sobre todo, porque ni siquiera se sabe muy bien cuál es el rumbo a seguir y esta incertidumbre ha desatado una auténtica guerra interna en la NASA.

Tras la llegada de un nuevo Gobierno a EEUU, un nuevo administrador de la NASA -el ex marine y ex astronauta Charles Bolden- y un nuevo panel de expertos sobre vuelos espaciales tripulados, que presentará sus conclusiones a finales de agosto, el programa impulsado por la anterior Administración ha vuelto a ponerse en entredicho. Los grupos de presión han reforzado sus posiciones y no falta quien intenta hacerse un hueco en la futura conquista del cosmos o, simplemente, conservar su empleo.

Los viajes del Apolo, al margen de su éxito político y estratégico, produjeron una considerable cantidad de información científica sobre el satélite terrestre, del que muy poco se sabía antes de que Kennedy diera el pistoletazo de salida de la carrera espacial en su famoso discurso de 1961. Pero ahora muchos consideran que llevar astronautas de nuevo sería un gasto innecesario, bien porque los actuales robots y sondas pueden ocuparse del trabajo sin arriesgar vidas, o bien porque hay objetivos astronómicos de mayor interés. Otros, sin embargo, creen que volver a la Luna sigue siendo una meta irrenunciable, tanto por sus riquezas minerales como por la necesidad de establecer una estación de paso antes de enviar astronautas a Marte.

La presión de China

En este último aspecto, de hecho, se basaba el programa Visión, lanzado por la anterior administración estadounidense en torno a un nuevo sistema de naves y cohetes denominado Constelación y cuya viabilidad está revisando ahora un nuevo comité de expertos bajo el auspicio del presidente Barack Obama. Después de que potencias como China hayan anunciado su interés por la Luna, el Gobierno de EEUU está obligado a tomar una decisión sobre cuáles son sus prioridades espaciales y cuánto dinero está dispuesto a gastar en ellas. Además, la fecha de jubilación del actual programa de transbordadores, el Shuttle, ya se ha echado encima: 2010. Es ahora cuando el nuevo presidente deberá elegir la hoja de ruta a seguir, y los debates internos en la agencia especial se intensificarán cada vez más.

Según Norman Augustine, ex directivo del gigante aeroespacial Lockheed Martin y presidente del panel de expertos de Obama, las recomendaciones del comité serán amplias y permitirán al Gobierno un margen de decisión. Aunque los expertos tienen una apretada agencia de reuniones durante la primera mitad de agosto, una idea ya ha sido presentada a la prensa: los astronautas podrían viajar por el Sistema Solar sin necesidad de aterrizar sobre la Luna ni ningún otro cuerpo. De esta forma, argumentan los defensores del proyecto, volverían a traspasar las fronteras de la órbita terrestre, pero se abaratarían costes y se podrían definir nuevos objetivos científicos.

Un presupuesto insuficiente

En cuanto al futuro del Shuttle, todo indica que Obama mantendrá el plan de su antecesor, pues ya en mayo se despidió o recolocó a un total de 900 trabajadores del programa, que no serán necesarios para las misiones que aún hay pendientes en la Estación Espacial Internacional (ISS). Los críticos con esta decisión argumentan que, a partir de ahora, EEUU no tendrá posibilidad de llevar astronautas al espacio hasta al menos 2015, cuando se prevé que estén listos los vehículos del programa Constelación, compuesto por los cohetes Ares y las cápsulas Orión, inspirados en el diseño del Apolo.

En este sentido, un subcomité formado por 10 miembros del panel presidencial acaba de lanzar la propuesta de ampliar los vuelos del Shuttle para no abandonar la ISS y cubrir el vacío de al menos cinco años entre un programa y otro. Además, estos expertos calculan que, de seguir al ritmo habitual, sólo las siete misiones de transbordador que aún quedan por completar ya se extenderían hasta marzo de 2011, sin contar con las ocho más que, como mínimo, consideran que deberían aprobarse antes de cancelar definitivamente el programa. «Pero, por supuesto, no hay financiación para esta posibilidad», lamentaba Sally Ride, ex astronauta y miembro del panel.

Sobre el dinero hay poco desacuerdo. También Michael Griffin, que ha sido administrador de la NASA durante los últimos años y bajo cuyo mandato se desarrolló el plan de retirar el Shuttle y volver a pisar la Luna, ha hecho llegar sus quejas a la nueva comisión: la «enorme reducción» de presupuesto que ha sufrido la agencia no se ha visto acompañada de una mengua equivalente de sus tareas. Griffin, en cualquier caso, se ha mostrado crítico con la decisión de revisar el programa de regreso a la Luna: «La agencia espacial ya tuvo su cambio en el que puedes creer», dijo en clara referencia al lema de campaña de Obama. «Lo que ahora necesita es que la dejen tranquila para poder ejecutarlo bien».

Un equipo de investigadores de la Universidad de Yale ha descubierto una fuerza de la luz “repulsiva” que puede usarse para manipular componentes en microchips de silicio, lo que significa que futuros nanodispositivos podrían estar controlados por la luz en lugar de la electricidad.El equipo descubrió anteriormente una fuerza de la luz “atractiva” que podría manipularse para mover componentes en interruptores semiconductores de diminutos sistemas micro y electro mecánicos en un chip. Los científicos han descubierto ahora una fuerza repulsiva complementaria. Los investigadores habían teorizado la existencia de ambas fuerzas desde 2005, pero la segunda había estado sin demostrarse hasta ahora. El equipo, liderado por Hong Tang, profesor asistente en la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de Yale, informa de sus hallazgos en la publicación on-line avanzada del 13 de julio de Nature Photonics.

“Esto completa el cuadro”, dijo Tang. “Hemos demostrado que esta es una fuerza de luz bipolar con componentes atractivos y repulsivos”.

Las fuerzas de luz atractivas y repulsivas que descubrió el equipo de Tang son distintas fuerza de presión de radiación de la luz, la cual empuja un objeto cuando la luz brilla sobre él. En lugar de esto, empujan o tiran en los laterales de la dirección en la que viaja la luz.

Anteriormente, los ingenieros usaron la fuerza atractiva que descubrieron para mover componentes de un chip de silicio en una dirección, tal como tirar de un interruptor a nanoescala para abrirlo, pero fueron incapaces de empujarlo en la dirección opuesta.

Usar ambas fuerzas significa que ahora tienen control completo en ambas direcciones. “Hemos demostrado que estas son fuerzas ajustables que podemos usar en ingeniería”, dijo Tang.

Para crear la fuerza repulsiva, o el “empujón”, en un chip de silicio, el equipo dividió un rayo de luz infrarroja en dos rayos separados y forzó a cada uno a viajar una longitud distinta de un nanocable de silicio, llamado guía de onda. Como resultado, los dos rayos de luz quedan desfasados uno respecto al otro, creando una fuerza repulsiva con una intensidad que puede controlarse – cuanto más desfasado estén los dos rayos, mayor será la fuerza.

“Podemos controlar cómo interactúan los rayos de luz”, dijo Mo Li, asociada de posdoctorado en ingeniería eléctrica en Yale y autor principal del artículo. “Esto no es posible en el espacio libre – sólo es posible cuando la luz está confinada en las guías de onda de nanoescala que se colocan muy cerca entre sí en el chip”.

“La fuerza de la luz es intrigante debido a que funciona de forma opuesta a los objetos cargados”, dijo Wolfram Pernice, otro profesor de posdoctorado en el grupo de Tang. “Las cargas opuestas se atraen entre sí, mientras que los rayos de luz desfasados se repelen en este caso”.

Estas fuerzas de luz pueden algún día controlar dispositivos de telecomunicaciones que requerirían mucha menos energía pero serían mucho más rápidos que sus homólogos actuales, comenta Tang. Un beneficio añadido de usar luz en lugar de electricidad es que puede ser enviada a través de un circuito sin casi interferencia en la señal, y se elimina la necesidad de un gran número de cables eléctricos.

El reciente golpe recibido por Júpiter en un impacto cósmico es un violento recordatorio de que nuestro Sistema Solar es una galería de tiro que a veces impacta contra la Tierra.

Aún así, ¿cuáles son las posibilidades de que un impacto cósmico amenace nuestro planeta?Hasta el momento se han detectado 784 objetos cercanos a la Tierra (NEOs) de más de 1 kilómetro.

“Si un objeto de aproximadamente el mismo tamaño del que acaba de impactar con Júpiter alcanzara la Tierra – fue un objeto cometario común de un kilómetro aproximadamente — sería bastante catastrófico”, explicó el astrónomo Donald Yeomans, director del programa de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California.

Los científicos han descartado las posibilidades de impacto para todos estos 784 grandes NEOs. Aún así, objetos menores también suponen un riesgo y los investigadores estiman que quedan por descubrirse más de 100 NEOs grandes.

Pequeño riesgo

Hace miles de millones de años, los impactos eran mucho más comunes. Nuestra Luna guarda un registro del bombardeo que sufrieron ella y la Tierra: los cráteres de la Luna permanecen, mientras que la Tierra, la mayor parte de las cicatrices de antiguos impactos han sido plegadas al interior del planeta o erosionadas.

El Sistema Solar actual, está mucho menos abarrotado, y de hecho Júpiter, al tener más masa y gravedad, atrae una gran cantidad de los objetos peligrosos, así como el Sol.

Actualmente sólo un NEO de todos los objetos que los científicos siguen tiene alguna posibilidad significativa de impactar con la Tierra — 2007 VK184. Si este asteroide de aproximadamente 130 metros impactase con nuestro planeta, lo haría con una energía de aproximadamente 150 millones de toneladas de TNT, o más de 10 000 veces la de la bomba atómica de Hiroshima.

Aproximadamente 100 observaciones telescópicas hechas hasta el momento sugieren que 2007 VK184 tiene una posibilidad entre 2940 de impactar la Tierra en 40 o 50 años. No obstante, si el pasado es una guía, posteriores observaciones para refinar los cálculos de su órbita muy probablemente rebajarán esta posibilidad de impacto a virtualmente ninguna, dice Yeomans.

La preocupación restante es la de los NEOs que no vemos. Los investigadores sospechan que aproximadamente 156 grandes NEOs de 1 kilómetro de diámetro o mayor quedan por encontrarse, y cuando se trata de NEOs peligrosos en general, “en lo que respecta a 140 metros o mayores, creemos que hemos descubierto aproximadamente un 15 por ciento, y de 50 metros o mayores, menos de un 5 por ciento”, explica Yeomans.
De media, un NEO de aproximadamente 800 metros de diámetro o mayor impacta la Tierra cada 500 000 años, “por lo que no esperamos ninguna próximamente”, explicó Yeomans.

“Para 500 metros, estamos hablando de un intervalo de aproximadamente 100 000 años”, añade. “Cuando bajas hasta 50 metros, el intervalo medio es de unos 700 años, y para 30 metros, unos 140 años aproximadamente, pero para cuando se llega a ese tamaño no se espera que cause daños en el terreno, dado que se queman en la atmósfera cuando tienen aproximadamente 25 metros de diámetro o menos, probablemente en un impresionante evento de bola de fuego”.

Cuando se trata de NEOs realmente monstruosos de 10 kilómetros o mayores, del tamaño que se cree que aniquiló a los dinosaurios, “ese es un evento que sucede cada 100 millones de años y, de hecho, no creo que haya nada como eso que podamos ver ahora”, dijo Yeomans. “La mayor NEO que pude cruzarse con el camino de la Tierra, Sisyphus, tiene un diámetro de 8 kilómetros, y es el más grande con un peligro potencial es Toutatis, que tiene un diámetro aproximadamente de 5.4 km”.

Seguir observando

Actualmente hay cuatro equipos en todo el mundo buscando activamente NEOs tanto grandes como pequeños, dijo Yeomans. “Nos estamos concentrando en los más grandes por ahora, pero esperamos que con la nueva generación de búsqueda seremos más eficientes al encontrar objetos menores, para encontrar el 90 por ciento de la población total de peligros potenciales mayores de 140 metros”, añade.

Mantener un ojo sobre los NEOs no sólo puede ser saludable para la humanidad, sino también nos ayudaría en el espacio exterior.

“Son objetivos fáciles a los que llegar, y los asteroides tienen unos recursos en metal significativos que pueden ser extraídos, mientras que los cometas son una significativa fuente de agua para hábitats espaciales o viajes”, comenta Yeomans. “Si quieres construir un hábitat en el espacio, no vas a construirlo completamente en el suelo y luego lanzarlo, dado que es demasiado caro — en lugar de esto prefieres ir arriba y buscar recursos”.

Además, los asteroides y cometas están entre los objetos que han cambiado menos desde el nacimiento del Sistema Solar hace aproximadamente 4600 millones de años, y podrían revelar pistas vitales tras el misterioso proceso.

“Pueden perfectamente haber traído a la Tierra el agua y las moléculas orgánicas que permitieron la formación de la vida, por lo que es extremadamente importante estudiarlos en esta dirección”, agrega Yeomans.

Como salidos de una película de ciencia-ficción, este lunes se presentaron en Japón esqueletos robóticos que mejoran la movilidad y ayudan a sus portadores a llevar cargas pesadas. Para mostrar su funcionamiento, tres personas disfrutaron de un paseo por el centro de Tokio llevando partes de este esqueleto. Asistidos por piernas mecánicas, recorrieron unos 50 kilómetros desde la Universidad de Tsubuka hasta la capital nipona, intercalando tramos a pie, en taxi y tren.

La compañía japonesa Cyberdyne, responsable de su producción, afirma que los esqueletos, bautizados como HAL (Miembro híbrido de Ayuda por sus siglas en inglés) ayudarán a los débiles y a los lesionados a desplazarse. Fabricados en serie desde finales del año pasado sus principales destinos serán los hospitales y los centros de mayores. Los HAL también facilitan la movilidad y aumentan la fuerza para llevar objetos pesados.

Con un peso de unos diez kilos, este dispositivo se ata a la cintura y tiene una batería y un ordenador en su parte trasera. También tienen sensores para recoger las pequeñas señales eléctricas enviadas a la superficie de la piel desde el cerebro. Así, ayuda a los portadores a moverse tal y como están pensando.

Con una velocidad es de 1.8 kilómetros de media en sus desplazamientos, la compañía comenzó a alquilarlos en octubre y el coste de su uso durante un mes es de unos 1.500 euros. Los HAL forman parte de un proyecto del gobierno japonés para extender el uso de robots en asistencia.

El Vehículo de exploración Opportunity ha descubierto el mayor meteorito hallado en la superficie de Marte hasta el momento. Es un fragmento de hierro, del tamaño de un balón de playa y los investigadores esperan encontrar signos de corrosión que aporten indicios sobre la historia del agua en el planeta rojo. El 18 de julio el Opportunity avistó la roca en Meridiani Planum, una llanura cubierta de arena que ha estado explorando desde su llegada al planeta rojo en 2004. El llano está plagado de pequeñas rocas que se creen procedentes del impacto del meteorito que originó el cráter Victoria, de unos 800 metros de diámetro.El fragmento ha sido bautizado como 'Block Island', en honor una isla de Nueva Inglaterra, y tiene una altura de más de medio metro y una anchura de 30 centímetros. Los investigadores utilizarán un espectrómetro de rayos alfa para confirmar su composición y procedencia. Pese a estar cubierto de polvo, la roca es brillante en las zonas más limpias.

Otro fragmento, llamado 'Heat Shield Rock', era el más grande hallado en el planeta, con una altura de 30 centímetros, y fue encontrado en la misma región que 'Block Island', por lo que se cree que ambos formaron parte de un mismo meteorito.

Según explicó la NASA, la parte izquierda de 'Block Island' es muy similar a 'Heat Shield Rock', mientras que la derecha es más irregular. Aunque ambos fragmentos presentan diferentes niveles de níquel, los científicos afirman que las diferencias entre ambos se deben a las condiciones químicas y atmósfericas.

La fuente de alimentación es tal vez el último cable que quede por cortar en un mundo de conexiones inalámbricas. Y puede que su fin no esté tan lejos. Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha conseguido transmitir energía entre dispositivos sin necesidad de cables. El hito, publicado en la revista Science, consistió en suministrar electricidad a una bombilla de 60W desde dos metros de distancia.
Estos expertos han dado con la clave para que la electricidad se transmita por el aire, lo mismo que hace el Wi-Fi con las conexiones a Internet. En concreto, han conseguido mantener encendida una bombilla de 60 vatios durante 24 horas situada a más de dos metros de distancia de la fuente de energía que la alimentaba, sin conexión física alguna. Los investigadores han llamado a su sescubrimiento "WiTricitY" (WiTricidad), de la unión de las palabras "wireless" (sin hilos) y "electricity".
El ingenio consiste en dos rollos de cobre, uno de los cuales, la unidad emisora, está físicamente conectado a una fuente de energía. En lugar de liberar esa energía a través de ondas electromagnéticas, el cobre llena el espacio circundante con un campo magnético no radiante que oscila a determinadas frecuencias. Es este campo el que hace posible el intercambio de energía entre la unidad emisora y la receptora, el segundo de los rollos de cobre.
Ambos rollos están acoplados y especialmente diseñados para resonar con el campo magnético, en cuyo interior se produce una fuerte interacción entre la unidad emisora y la receptora. Dos objetos resonantes acoplados, es decir, que vibran a la misma frecuencia, tienden a intercambiar energía de una forma eficiente. Gracias a este diseño, la transferencia de electricidad, que de forma natural tendería a disiparse, se concentra en un espacio limitado.
Peter Fisher, uno de los miembros del equipo del MIT, afirma que un ordenador portátil que estuviera en el interior de una habitación equipada con esta clase de energía inalámbrica se recargaría automáticamente, sin necesidad de estar enchufado. De hecho, ni siquiera necesitaría tener una batería para poder funcionar.

Científicos de Oxford crean una forma transparente de aluminio bombardeando el metal con un potente láser de rayos-X blandos (capaz de producir haces de fotones con longitudes de onda cien veces más cortas que las de la luz visible). Hasta ahora el ‘aluminio transparente’ solo existía en ciencia ficción (apareció en la película Star Treck IV) pero el material real es un nuevo y exótico estado de la materia con implicaciones en ciencia planetaria y fusión nuclear.
En la revista Nature Physics, un equipo internacional dirigido por científicos de la Universidad de Oxford informan que un pulso corto del láser FLASH ‘noqueó’ a un electrón del núcleo de cada átomo de aluminio de una muestra, sin alterar la estructura cristalina del metal. Esto convirtió al aluminio en casi invisible a la radiación ultravioleta extrema.
‘Lo que hemos creado es un estado de la material completamente Nuevo que nadie había visto con anterioridad’, comentó el profesor Justin Wark del Departamento de Física de la Universidad de Oxford, uno de los autores del trabajo. ‘El aluminio transparente es solo el comienzo. Las propiedades físicas de la materia que estamos creando son relevantes en el estudio de las condiciones internas de los grandes planetas, y también esperamos que estudiándolas podremos entender mejor lo que sucede durante la creación de las estrellas en miniatura que se generan en las implosiones inducidas por láseres de alta potencia, lo cual podría a su vez permitir que un día dominásemos la fusión nuclear aquí en la Tierra’.
El descubrimiento fue posible gracias al desarrollo de una nueva fuente de radiación que es 10.000 millones de veces más brillante que cualquier sincrotrón del mundo. El láser FLASH, con sede en Hamburgo, Alemania, produce pulsos extremadamente breves de luz de rayos X, cada uno de los cuales es más potente que la producción (en ese instante dado) de una planta eléctrica que suministre energía a una ciudad completa.
El equipo de Oxford, junto a sus colegas internacionales, enfocó toda esta energía en un punto cuyo diámetro es menor que una veinteava parte del espesor de un cabello humano. Con una intensidad así de elevada, el aluminio se hizo transparente.
A pesar de que el efecto de invisibilidad duró apenas un período extremadamente breve estimado en 40 femtosegundos, demostró que se puede crear ese estado de la materia exótico empleando fuentes de rayos X muy potentes.
El profesor Wark añadió: ‘Lo que resulta particularmente notable de nuestro experimento es que hemos convertido aluminio normal en esta nuevo material exótico realizando un único paso empleando este láser tan poderoso. Durante un breve instante la muestra pareció y se comportó en todos los aspectos como una nueva forma de la materia. En cierto sentido, la forma en que reaccionó fue similar a la de si hubiésemos cambiado todos los átomos de aluminio por silicio. Es casi tan sorprendente como descubrir que el plomo puede transformarse en oro usando luz.’
Los investigadores creen que esta nueva técnica es un método ideal para crear y estudiar estos exóticos estados de la materia, y que conducirá a nuevos y relevantes trabajos en campos tan diversos como la ciencia planetaria, la astrofísica y la generación de energía por fusión nuclear.

Gracias a los satélites de la NASA, un equipo internacional de investigadores ha descubierto en las ruinas de Angkor, Camboya, al menos 74 nuevos templos, más de 1.000 charcas artificiales, y varios sistemas de irrigación complejos que alcanzaban los 25 kilómetros. Así pues, el lugar, que desde 1983 forma parte del Patrimonio de la Humanidad, era unas tres veces más grande de lo que se pensaba. El trabajo ha sido publicado en la revista 'Proceedings of National Academy of Science'.
Para llevar a cabo esta tarea el equipo de investigadores se sirvió de fotografías aéreas y de imágenes de radar proporcionadas por un satélite de la NASA. Como explica Damian Evans, de la Universidad de Sydney, y uno de los autores del trabajo, "el radar puede apreciar las diferencias en el tamaño de las plantas y en la humedad que se derivan de variaciones en el suelo de menos de un metro".
El nuevo mapa triplica la extensión anteriormente atribuida al complejo. El área urbana y periurbana de Angkor alcanzaría los 3.000 kilómetros cuadrados de superficie; es decir, más de de dos veces la de la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos; que es la más extensa del mundo.
El tamaño también puede explicar uno de los misterios de este sorprendente reino: su rápida desaparición. A luz de este trabajo se refuerza la hipótesis de que Angkor murió como consecuencia de su propio éxito. El mismo crecimiento urbano llevó a un desequilibrio entre recursos y población. La ciudad creció sobre los bosques que la rodeaban, lo que provocó problemas de agotamiento del suelo y erosión. Las inundaciones, causadas por esos mismos procesos, habrían puesto fin a la que, sin duda, fue una brillante civilización.

Hasta los seres más molestos y fastidiosos para el ser humano cumplen una función en la naturaleza. Según un estudio publicado en la revista Nature pequeños organismos como las medusas tienen un gran impacto en la composición de los océanos. El artículo expone cómo estos animales, junto con el plancton y los copépodos son capaces de desplazar grandes cantidades de agua procedentes del fondo marino en dirección a la superficie.
La investigación, realizada por el Instituto Tecnológico de California, nutrientes y sustancias químicas que ayudan a mantener el medio marino e influye en el clima mundial.

Para verificar sus hallazgos, los científicos viajaron a la isla de Palaos, donde han estudiado los movimientos de diferentes organismos, entre ellos las medusas. Sus experimentos incluyen la utilización de una sustancia fosforescente en el agua para observar, a través del líquido teñido, el desplazamiento que provocan estos animales. Los investigadores descubrieron que grandes cantidades de agua las seguían durante largas distancias. A través de series de cálculos estimaron el impacto que la mezcla tendría en las corrientes marinas.

Antes de este estudio, la teoría de que los animales tuvieran algún efecto en las corrientes había sido desechada por los científicos, que afirmaban que la viscosidad del agua anularía cualquier turbulencia que creasen animales pequeños o plancton.

Sin embargo, según los expertos del centro californiano, la viscosidad del agua mejora este proceso y amplifica sus efectos. "Es como un hombre nadando en miel", explica John Daibiri, co-autor del artículo junto con Kakani Katija, "lo que acaba ocurriendo es que un copépodo lleva más fluido, en proporción, del que llevaría una ballena".

Mecanismo darwiniano

Hace ya cincuenta años, Charles Darwin, nieto del famoso científico, fue el primero en afirmar la influencia de los animales en el océano. "En el mecanismo darwiniano, un organismo arrastra el agua a su alrededor a medida que avanza", explica Daibiri. Esta teoría abrió un gran debate en la comunidad científica.

Partiendo de esta idea, los investigadores realizaron simulaciones matemáticas de lo que ocurriría si muchos animales se mueven a un tiempo en la misma dirección. Cada día miles de millones de diminuto krill y copépodos emigran miles de metros desde el fondo a la superficie. Según el mecanismo de Darwin, arrastrarían con ellos parte de las aguas más frías y pesadas hacia arriba, lo que crearía inestabilidad en algún momento, se mezclarían.

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Bienvenidas, almas viajeras de la red. Bienvenidas al espacio y reunión de la ciencia y el ser humano.

Isaac Asimov

Isaac Asimov
Prolífico y destacado autor de obras literarias de ciencia ficción y divulgación científica.

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